In Verbo Tuo

                                                       Il Responsabile Generale

 

Mensaje de video 1 de enero de 2022

 

Queridos hermanos y hermanas, con motivo del inicio del nuevo año los saludo con la aclamación de los ángeles escuchada la noche de Navidad: “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace”. Lc 2,14  Este saludo que acoge el nacimiento del Príncipe de

La Paz en la tiera, resonará de manera similar el día de Pascua, cuando el mismo Jesús les diga a sus discípulos reunidos en el cenáculo: la paz esté con ustedes!  Toda la vida de Jesús está contenida en el saludo de la paz que se desarrolla y toma forma en toda su misión: traer vida en abundancia, dar a conocer el amor del Padre.  Como dice San Pablo: “Él es nuestra paz: el que de los dos pueblos hizo uno, derribando el muro que los separaba, la enemistad” Ef. 2,14

El anuncio de los ángeles la noche de Navidad espera la destrucción de este muro de separación entre Dios y los hombres.  Él es el Emmanuel, Dios con nosotros!  Cuando Jesús de treinta años, elija a sus apóstoles, reuniendo diferentes tipos de personas (fanáticos, recaudadores de impuestos,  gente sin instrucción y sabia) demostrará la destrucción del muro de separación; cuando Jesús se detiene en el pozo con la mujer samaritana o sana al leproso tocándolo; cuando va a casa de Simón el fariseo, como a la de Zaqueo el publicano; cuando perdona al ladrón o a la mujer sorprendida en adulterio; cuando acoge a los niños o a la mujer cananea, una vez más derriba el muro de separación.

Jesús, nuestra Paz, es el modelo perfecto al cual asemejarnos.  Hoy  más que nunca es urgente vivir con fidelidad el carisma que el Señor nos ha donado, por medio de María, y que la Iglesia ha reconocido invitándonos a vivirlo.

El año que acaba de terminar se vio afectado, también nosotros, por todas las secuelas de la situación mundial vinculada al COVID.  Como he dicho repetidamente en diversas circunstancias, el COVID ha sacado a relucir tantas debilidades que nuestra sociedad –y nosotros en ella – había ocultado. La fuerte oposición, las tensiones que han surgido son el signo más evidente de que el mundo, la Iglesia y cada uno de nosotros, todavía necesitamos paz.  Y a pesar de nuestra fragilidad y pobreza estamos llamados a ofrecer nuestra pequeña contribución para su edificación.

El Santo Padre en esta LV Jornada Mundial de la Paz ha indicado tres instrumentos para edificar una paz duradera: el diálogo entre generaciones, la educación y el trabajo.  Un mensaje al que los invito a volver a leer para meditarlo y vivirlo individualmente y como comunidad.

Ciertamente el diálogo entre generaciones se presenta fundamentalmente también para nuestra familia eclesial.  Parafraseando al Papa, queremos fomentar la confianza recíproca, necesaria para un diálogo fecundo.  Diálogo significa escucharse, confrontarse, ponerse de acuerdo y caminar juntos.

Favorecer todo esto entre las generaciones significa haber comprendido la sabiduría de la vida: “Por un lado, los jóvenes necesitan la experiencia existencial, sapiencial y espiritual de los mayores; por el otro,los mayores necesitan el apoyo, el afecto, la creatividad y el dinamismo de los jóvenes.  Los grandes retos sociales y los procesos de construcción de la paz no pueden prescindir del diálogo entre los depositarios de la memoria – los mayores – […]  Si sabemos practicar este diálogo intergeneracional en medio de las dificultades, <<podremos estar bien arraigados en el presente y desde aquí frecuentar el pasado y el futuro: frecuentar el pasado, para aprender de la historia y para sanar las heridas que a veces nos condicionan; frecuentar el futuro, para alimentar el entusiasmo hacer germinar sueños, suscitar profecías, hacer florecer esperanzas.  De ese modo, unidos, podremos aprender unos de otros>>.  Sin raíces, ¿cómo podrían los árboles crecer y dar frutos?”

Luego está la educación como motor de la paz.  El Papa denuncia como “El presupuesto para la instrucción y la educación, consideradas como un gasto más que como una inversión, ha disminuido significativamente a nivel mundial en los últimos años.” Sabemos muy bien que son la base de un desarrollo humano integral: hacen a la persona más libre y responsable, y son indispensables para la defensa y promoción de la paz.  Si la convocatoria de inversiones está dirigida principalmente a quienes tienen responsabilidades gubernamentales, a nosotros se nos pide asumir un compromiso más consistente para promover la cultura del cuidado, auténtico lenguaje común que rompe las barreras y construye puentes.  El Papa nos invita a invertir en un nuevo paradigma cultural, a través de un <<pacto educativo global para y con las generaciones más jóvenes, que involucre en la formación de personas a las familias, comunidades, escuelas y universidades; instituciones, religiones, gobernantes, a toda la humanidad>>.  No es quizás nuestra misión en la Iglesia?

Finalmente el trabajo como instrumento para la paz: “El trabajo es un factor indispensable para construir y mantener la paz; es expresión de uno mismo y de los propios dones, pero también compromiso, esfuerzo, colaboración con otros porque se trabaja siempre con o por alguien” […] <<No debe buscarse  que el progreso tecnológico reemplace cada vez más el trabajo humano, con lo cual la humanidad se dañaría a sí mismo.  El trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal>>.  Esta predilección de la persona con respecto a la eficiencia, en un sentido absoluto, es un criterio que queremos que anime nuestras elecciones comunitarias.

Y ahora llegamos a nuestra realidad, que se prepara para reiniciar con su misión, no sin antes compartir un vistazo del año pasado y una perspectiva del nuevo.

       Por todo lo que ha sucedido damos GRACIAS al Señor.  Es casi imposible recordar aquí la sobreabundancia de la gracia que se ha derramado sobre nosotros y sobre todos aquellos que la Providencia nos ha hecho conocer; pero comparto con el Papa,que también para nosotros, la pandemia ha favorecido nuestra creatividad para permanecer cercanos a las personas: el 6 de enero comenzamos los encuentros internacionales de la GMOP en la plataforma digital, una experiencia que resultó ser muy enriquecedora.  Una fórmula ganadora, que luego se convirtió en ejemplo para otros encuentros de jóvenes.  Hoy la presencia de la GMOP es motivo de gran alegría y gratitud al Señor.

Luego realizamos en varias de las casas, siempre en plataforma digital, el rezo del rosario, retiros, vigilias de oración, cursos formativos, la transmisión del Meeting desde Italia, etc.

Donde ha sido posible continuamos nuestras actividades en persona: retiros para jóvenes, un mes para mí, mini festival, acogida de peregrinos, etc.  Entre todos recuerdo el Meeting realizado en Brasil, la acogida de un nutrido grupo de jóvenes alemanes en Medjugorje con motivo del festival de la juventud, el seminario de septiembre sobre el carisma, la semana de formación para responsables y formadores y la nueva inauguración del Proyecto Quixadá.

Un evento de gran alegría ha sido la celebración del centenario de mamá Adelaide, la mamá del p. Luca, que vive con nosotros a Passo Corese.

Para nuestra Comunidad fue un año importante para las vocaciones:

-          Entre los consagrados, en el mes de febrero, en Camerún, celebramos solemnemente los votos perpetuos de Sor Corrine  y el inicio del noviciado de Charbel y Epherem.  Luego el 15 de septiembre, en Quixadá, José ha iniciado el noviciado.  También hay varios aspirantes en tres continentes, que confiamos al Corazón de María.  Igualmente este año celebramos el 25° aniversario de consagración de Sor María Therese y de Sor Elizabete, y el 25° aniversario de ordenación presbiteral del p. Andrea.

-          Entre los esposos, en julio, con motivo del Meeting comp en Brasil tuvimos los votos perpetuos de Fernando y Overlandia, así como el inicio del camino formativo de tres parejas, João Batista y Claudine, Carlos y Jailsa, Germano y Adriana a los cuales en diciembre se unieron tres más: Alex y Nadir, Dirceu y Antonia, Leonardo y Priscilla.  El 12 de septiembre otra pareja, Gerard y Mónica han iniciado el camino formativo entre las parejas agregadas de Lazio; mientras el 16 de octubre Vincenzo e Isabella hicieron por primera vez su voto de paz entre las parejas de la Marche. Y allí en la Marche, el 8 de diciembre, Mauro Paris ha sido ordenado diácono permanente por el obispo de Jesi, monseñor  Gerardo Rocconi.  Además  muchas otras parejas de varias regiones piden  emprender el camino de discernimiento y de formación a lo interno de nuestra Familia eclesial y para ellos ha comenzado el curso cero.

-          Entre los seculares, el 10 de octubre tuvimos los votos perpetuos de MIchele en Deliceto.  Asimismo de este sector hay varias solicitudes de formación y discernimiento (en Brasil y en Sardeña), todas en el periodo previo al año cero.

Otros dos momentos, en cambio, fueron particularmente dolorosos pero igualmente abrigados por la gratitud: la subida al cielo de fray Ezechiele (30 de mayo) y de sor M. Anne (12 de septiembre) y con ellos me gustaría recordar a muchos seres queridos, familiares y benefactores, que este año han hecho crecer también el Oasis de la Paz del cielo.

Asimismo es hermoso subrayar las muchas consagraciones a Jesús por María que se dieron un poco en todas nuestras casas, y los caminos para nuestros colaboradores, que se retoman en diversos ámbitos con renovado vigor.

Después de recordar y agradecer queremos implorar la misericordia de Dios por nuestras infidelidades, a menudo no visibles de inmediato, pero siempre numerosas; y renovar nuestro acto de confianza y de abandono en Dios.

Queremos empezar este nuevo año con confianza y esperanza, y responder con responsabilidad y seriedad a nuestra misión en la Iglesia.  Después de todo, el texto de Isaías que nos anuncia el don del Príncipe de la Paz inicia con una noticia de salvación: “El pueblo que caminaba en la tinieblas ha visto una gran luz”. Is: 9,1.  Dios es fiel y está presente también en la precariedad de la vida.  Por todo lo que será digámosle AQUÍ ESTOY.

Los bendigo de todo corazón.

 

                                                                                                                 El Responsable General

                                                                                                         p. Martino dell’Immacolata, cmop

 

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